Hondureños marcharán para exigir cese de persecución a periodistas

Diferentes movimientos sociales marcharán este viernes en las principales calles de Tegucigalpa (capital de Honduras) para exigir el cese de las persecuciones a los periodistas, según informó la enviada de teleSUR en ese país, Adriana Sívori.

Sívori detalló que “desde el año 2009, año en el que se gestó el golpe de Estado al expresidente Manuel Zelaya, se han reportado al menos 25 casos de muerte de periodistas sin que haya ningún responsable”.

Agregó que “la gran mayoría de los periodistas que han sido desaparecidos o asesinados, estaban a favor del expresidente hondureño. El último caso se dio el lunes, con la desaparición del periodista de la cadena TV Globo, Aníbal Barrow.

Según reportes de los medios hondureños, la Policía Nacional de ese país y autoridades militares reanudaron la búsqueda de Barrow quien fue raptado la víspera por desconocidos.

En un momento el cruce de información generó confusión y trascendió que el comunicador había sido encontrado muerto, debido a que la Policía Nacional, que por política del nuevo ministro de Seguridad, Arturo Corrales, no brindó información a la prensa.

Autoridades confirmaron que el comunicador fue interceptado en horas de la tarde por al menos cuatro hombres que lo privaron de su libertad cuando viajaba en su vehículo, una camioneta gris, marca Honda CRV, a inmediaciones de la en la 33 calle, cerca del estadio Olímpico Metropolitano de San Pedro Sula.

A inicios de año, la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap) reveló que durante el 2012 se contabilizaron 45 asesinatos de periodistas y trabajadores de la prensa en ocho países de América Latina y el Caribe, siendo México, Brasil y Honduras las naciones con mayor número de casos.

La Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la Felap publicó en su informe anual esta semana que los asesinatos se concentraron en México (17 casos), Brasil (10), Honduras (nueve), Bolivia (cuatro), Colombia (dos), Argentina (uno), Ecuador (uno) y Haití (uno).

La CIAP destacó en ese informe que los asesinatos se intensificaron en Honduras desde el golpe de Estado contra Manuel Zelaya, el 28 de junio de 2009, y por el “evidente sesgo político que alcanza niveles desproporcionados, en un país de ocho millones de habitantes sometidos a gran desigualdad económica, social y política por la oligarquía en el poder”.

El presidente Manuel Zelaya impulsaba en la nación una convocatoria a una consulta popular no vinculante, en la que los hondureños dirían si estaban de acuerdo o no con la colocación de una cuarta urna en las elecciones del 29 de noviembre de 2009. Esta cuarta urna permitiría votar a favor o en contra de la instalación de una Asamblea Constituyente en la nación centroamericana.

La iniciativa fue rechazada por el Parlamento de la nación y a partir de ese momento comenzaron los movimientos golpistas.

El mandatario Zelaya fue secuestrado y obligado a abandonar el país. Fuerzas Militares lo trasladaron a Costa Rica y se instauró el Gobierno de facto de Roberto Micheletti, quien hasta ese momento ejercía la presidencia del Congreso.

Posteriormente, el Gobierno de facto efectuó elecciones presidenciales el 29 de noviembre. La comunidad internacional calificó la jornada electoral de “espurias” y pese al rechazo de los hondureños, resultó ganador Porfirio Lobo, actualmente presidente de la República.

El triunfo de Lobo fue ampliamente cuestionado por la comunidad internacional, ante el elevado nivel de abstención de los comicios y las denuncias por violación a los Derechos Humanos.

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