Comandante Daniel Ortega preside conmemoración por 35 años de Toma del Palacio Nacional

El Presidente Daniel Ortega, la compañera Rosario Murillo y el pueblo de Nicaragua conmemoraron este jueves los 35 años de la Toma del Palacio Nacional, hecho que puso en jaque a la dictadura de Anstasio Somoza.

La actividad, realizada en la Plaza de la Revolución de Managua con la presencia de miembros del Comando Rigoberto López Pérez, fue dedicada al Comandante de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz.

Durante el homenaje a los 25 miembros del Comando Rigoberto López Pérez que ejecutaron la Operación Muerte al Somocismo “Carlos Fonseca Amador”, Daniel recórdó la injusticia y desigualdad que vivía Nicaragua en esa época de dictadura.

El mandatario narró además los detalles acerca de la concepción de la idea para atacar el Palacio, su planificación y la ejecución a cargo de jóvenes heroicos motivados por el amor a una Patria Libre.

“Fue un momento en el que el proceso revolucionario que se vivía en toda América Latina y el Caribe dio un salto histórico aquí en Nicaragua. Pasamos de lo que era la guerra de guerrillas tradicionales en el campo, en las montañas, a la insurrección popular”, comentó.

El Presidente recordó que la lucha sandinista planteaba un desafío para los procesos de lucha en América Latina y El Caribe, donde se conformaban destacamentos guerrilleros en las montañas que luego iban creciendo hasta convertirse en ejércitos rebeldes y crecían en columnas que bajaban a las ciudades para luchar contra las dictaduras.

“Fue ese un poco el principio que se puso en práctica en América Latina y el Caribe. Un tanto arrastrados por la victoria extraordinaria de la Revolución Cubana. Y determinada esa modalidad de lucha revolucionaria por las condiciones que vivían los pueblos latinoamericanos y caribeños. Eran mayoría los países latinoamericanos dominados por dictaduras sanguinarias, que a la vez eran financiadas, armadas y entrenadas por los gobernantes norteamericanos”, contextualizó.

Señaló que las dictaduras, títeres del imperio en toda la región, usaban como forma para mantener el poder en las constituciones el principio de prohibir la participación en las elecciones de las fuerzas de izquierda.

“No tenían las fuerzas de izquierda camino que transitar por la vía pacífica. No existían esas posibilidades, eso explica por qué las generaciones de esa época se levantaban en armas en toda América Latina”.

El Presidente destacó el interés que el Comandante Fidel Castro, durante una reunión en La Habana en 1977, mostró en las modalidades de la lucha insurreccional sandinista, y la realidad de Nicaragua, su economía, condiciones sociales, analfabetismo y topografía, entre otros temas.

Quisieron exterminarnos con terror

El Comandante Daniel recordó que antes de la toma del palacio, muchos miembros de la dirección del Frente Sandinista se encontraban en la clandestinidad, pero buscaban la manera de reunirse para concretar un plan de lucha que le pusiera punto final a la dictadura.

“Nos movíamos en la clandestinidad con un propósito y era reunirnos, que se pudiese reunir la dirección del Frente para definir una estrategia que nos colocara en el camino de la victoria”, aseguró.

“Ya Carlos Fonseca había ingresado al país, Pedro Arauz se encontraba aquí en Managua. Otros compañeros se encontraban en la montaña. Carlos se dirigía hacia los centros de montaña y nosotros haciendo trabajo político en los barrios de Managua, en Masaya en los diferentes departamentos del país, pero a la espera del enlace de la montaña para poder trasladarnos a la montaña e irnos a reunir allá”, recordó Daniel.

El Comandante explicó que las capacidades de la contrainsurgencia que habían logrado desarrollar las tropas impuestas por el imperio en toda la región, habían adquirido mucha destreza a costa de asesinar al pueblo.

“Venían aplicando aquel principio que era de quitarle al pez, el agua. Un principio establecido por las escuelas contrainsurgentes, que entonces tenían sus bases de adiestramiento aquí mismo en la región centroamericana, en la zona ocupada del Canal de Panamá”, indicó.

“¿Cuál era el agua de la guerrilla en el campo? La población campesina, entonces para acabar con el pez había que asesinar a los campesinos. Y eso llevo a masacres de campesinos en las montaña, campesinos indefensos que no es que se estaban enfrentando a la genocida con las armas, sino que estaban siendo asesinados, simplemente por residir, vivir en sus chozas humildes en la zona donde se sabía que estaban las pequeñas columnas guerrilleras”, comentó.

Daniel explicó que esa situación había desembocado en un aislamiento de los grupos guerrilleros en el campo y por esa razón es que el Comandante Carlos Fonseca no logra llegar hacia el centro de montaña, ni logran salir los correos ni los vaqueanos para poder hacer el traslado hacia la montaña.

“En medio de la incomunicación siguen cayendo los compañeros, en medio del aislamiento siguen cayendo. Y cae Carlos Fonseca. Carlos Fonseca cayó en el mes de noviembre del año 76”, recordó Daniel.

El Presidente comentó que algunos miembros de la dirección del Frente estaban en Managua, en la clandestinidad, viviendo con familias de la ciudad que corrían el riesgo de ser asesinadas, torturadas o encarceladas.

“Vivíamos en pequeñas comunidades rurales allá en Masaya, con familias campesinas que desafiaban el terror que imponía la tiranía somocista”, recordó.

Agregó que en ese tiempo ser joven era el mayor riesgo, porque entre las calificaciones y cualidades para un guerrillero, era la juventud la que estaba en condiciones físicas para poder soportar los rigores de la montaña.

“El que mejor soportaba los rigores de la montaña era el campesino joven porque dominaba la montaña. Pero se conocía de la rebeldía de los jóvenes de las ciudades, de los jóvenes de secundaria, de los jóvenes universitarios. De ahí salían luego los guerrilleros, de ahí salieron Jorge Navarro, Silvio Mayorga, Tomás Borge, Carlos Fonseca, Julio Buitrago, decenas, centenares y finalmente miles de combatientes”, rememoró Daniel.

Tras la caída y asesinato de varios compañeros y el proceso de liquidación de las pequeñas columnas guerrilleras que estaban en las montañas, el Frente Sandinista comenzó a trabajar la propuesta del proyecto insurreccional que involucró al pueblo nicaragüense, explicó Daniel.

“Decíamos que la única forma de que el pueblo realmente, fortaleciendo esta lucha, participando en la misma, se sienta sujeto liberador y no un sujeto dependiente esperando que lo liberen”.

“Un poco de expectativa que había era que en la montaña estaban unos guerrilleros y que iban a venir a librar al pueblo, y que a pesar de que los informes de la guardia decían que todos los días mataban guerrilleros, el pueblo pensaba que los guerrilleros eran invencibles y tenía razón, porque eran más fuertes el pensamiento, los principios, los compromisos históricos de los guerrilleros que trascendían a la muerte física, como trascendió Carlos, como trascendió Sandino”.

Daniel manifestó que el pueblo nicaragüense se incorporó a través de la lucha insurreccional y esa insurrección se dio donde estaba la mayor concentración poblacional en las ciudades del pacífico y en la zona central de Nicaragua.

De ahí se delineó que la forma de incorporar al pueblo y armarlo era tomando los cuarteles de la guardia somocista, “de previo entrenando a los combatientes y luego los combatientes tomando en sus manos las armas que se rescataran de los comandos de la guardia somocista, una estrategia que la aplicamos aquí en nuestra realidad”.

El Comandante comentó que este tipo de iniciativas revolucionarias armadas que se venían desarrollando con pequeños destacamentos en las ciudades luego de golpear lo que hacían era ir a protegerse en las casas de la población.

“La montaña estaba aquí en los barrios, en el pueblo. En la medida que había más pueblo en esa lucha, en la medida que habían más familias comprometidas en esa lucha, en la medida en que había más colaboradores históricas comprometidas en esa lucha, entonces más montañas teníamos para librar esa batalla y ya era el pueblo convirtiéndose en sujeto histórico, ya el pueblo tomando las armas para librarse el mismo, no esperando que otro tomara las armas para liberarse”, comentó.

Un homenaje al Comandante Fidel Castro

Daniel explicó que durante la visita realizada al Comandante Fidel Castro, “en la última fase de la reunión, dijo Edén que íbamos por el palacio. Fidel nos escuchó con atención. Edén estuvo explicando y dándole más información sobre los compañeros que ya estaban en lo que era el frente interno que venía creciendo y que se convertía en un frente de combate guerrillero insurreccional”, comentó.

Según la idea del Comandante Edén, el asalto al palacio iba a permitir la liberación de algunos compañeros que estaban en las cárceles del régimen.

“En esa época la audacia del frente llegó, en batalla aquí en las ciudades, hasta lo que fue la toma de la casa de un ministro de Somoza, donde había sido invitado el embajador de los Estados Unidos, una operación que fue ejecutada por el comando Juan José Quezada, con Eduardo contreras y con Germán Pomares al frente del comando”, recordó Daniel, quien confesó que él creía en la “locura” del Comandante Edén Pastora.

“Luego despidiéndonos de Fidel allá en el Palacio de la Revolución, veníamos conversando en la Plaza de la Revolución y entonces ya despidiéndonos después de más de cuatro horas le dice Edén a Fidel: Fidel en tu nombre, en tu honor, va el asalto al palacio. Y efectivamente hay que reconocerlo, hay que decirlo, en homenaje al Comandante de la Revolución Cubana Fidel Castro se llevó a cabo el asalto al palacio”, afirmó Daniel.

Daniel resalta figura del Cardenal Miguel Obando

El Comandante Daniel señaló que el asalto al palacio fue victorioso y destacó el trabajo de Su Eminencia Reverendísima el Cardenal Miguel Obando, quien fue llamado por el FSLN para mediar con Somoza para que no se produjera un baño de sangre en el palacio nacional, puesto que el dictador pretendía tomarse el palacio utilizando tanques, comandos y helicópteros.

“Estaba ese riesgo, estaba esa amenaza y el Cardenal Miguel ahí intermediando y al final se logró garantizar el éxito de la victoria”, dijo Daniel.

Además valoró que en esa operación fue determinante la firmeza, la unidad y la jefatura del comando, a cargo de Edén Pastora.

“En todo esto también privó la capacidad de persuasión de Su Eminencia el Cardenal Miguel para hacerle ver a Somoza que tomarse el palacio iba a ser un verdadero baño de sangre y que esa sangre iba a caer sobre Somoza”, reiteró el Presidente.

“Se logró la victoria pero para continuar la lucha, porque la Revolución no tiene fin. Es un compromiso permanente de generaciones a generaciones”, agregó.

Hoy cambiamos Nicaragua

A 35 años de la gesta, Daniel aseguró que no es momento de descansar, por el contrario, afirmó que los desafíos son mayores porque ahora se cuenta con instrumentos para transformar económicamente, socialmente y culturalmente a la patria.

“El mayor instrumento es la conciencia, la participación del pueblo, la participación de la juventud, esos son elementos determinantes para que se puedan ir produciendo estos cambios, estas transformaciones”.

El Presidente valoró que ahora el gobierno trabaja en metas claras para erradicar el hambre y la pobreza, por medio de la implementación de programas sociales y económicos.

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