El odio entre peruanos y el enemigo equivocado

“La delincuencia callejera es parte indivisible del modelo social que justifica y fomenta la desigualdad: éxito y opulencia para para pocos y miseria para la mayoría. Es promovida y necesaria para dividir y reprimir al pueblo; ocultar la gran corrupción y crimen mafioso inherente al capitalismo.”

19 de mayo 2015, un día como los demás en Lima Perú: el campeón nacional de boxeo Carlos Zambrano se lesionó la pierna abollando a un adolescente ladrón de auto-partes sorprendido por el mismo minutos antes, y una mujer con su automóvil provoca un accidente de trafico persiguiendo y atropellando a los supuestos motociclistas que minutos antes le arrebataron la cartera dentro de su vehículo.

Por supuesto, la prensa nacional justifica la violencia: el pueblo honrado y trabajador, harto de la delincuencia generalizada, tiene el derecho y el deber de hacer justicia por su cuenta y incluso matar defendiendo bienes materiales. La pequeña delincuencia es pintada en todos los noticieros como el enemigo numero uno de la familia peruana, y culpable de nuestra desdicha.

Nada mas falso… todos los días, empresarios inescrupulosos le roban el miserable sueldo y poder adquisitivo a la familia peruana en el mercado especulando con los precios de los alimentos de primera necesidad, empresas extranjeras abusan de la población sobre-tarifando los servicios básicos de agua, luz y telecomunicaciones indispensables hoy en día para la vida urbana, la banca usurera expolia la economía popular con tasas de interés de hasta 400%, y nuestro Estado lacayo y servil a los poderosos nos saca el ancho y empobrece con impuestos elevadísimos por el gas domestico para cocinar o la gasolina únicamente para la familia trabajadora, mientras que las grandes empresas no pagan impuestos, todo lo contrario gozan de subvenciones del Estado pagadas con nuestros impuestos y dinero.

Así es… si no fuera por estos parásitos que desangran nuestros recursos naturales, financieros y humanos del país, tendríamos mejores escuelas y universidades, tendríamos viviendas dignas para las mayorías y empleos dignos y valorados por lo que realmente producen y aportan a la sociedad, bien pagados, elevando el poder adquisitivo y prosperidad de las familias de nuestra nación.

Puedes estar seguro que si así fuera, la delincuencia callejera disminuiría por montones, cuando la justicia social sea ley, cuando nuestro pueblo identifique y erradique a los grandes ladrones del Perú, los que roban miles de millones, no celulares y carteras, cuando nuestra juventud tendrá oportunidades masivas para todos de superarse en el estudio y de trabajar dignamente para la comunidad, habremos resuelto gran parte del problema.

Por Ernesto Bustos, 19/05/2015

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