Presidenta Cristina Fernández evoluciona favorablemente y sin complicaciones

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, evoluciona favorablemente y sin complicaciones en su primer día post operatorio, luego de una intervención quirúrgica a la que fue sometida para extraerle un hematoma subdural en la cabeza.

El secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, informó este miércoles que “la Presidenta ha descansado toda la noche. Está como decía ayer manteniendo su buen ánimo”.

“Ya hoy los médicos me decían que empieza a comer, así que está muy bien. Les manda (a su pueblo) un beso grande y muestras de afecto”, señaló Scoccimarro.

El corresponsal de teleSUR en Argentina, Edgardo Esteban leyó el segundo parte médico emitido por la Fundación Favaloro en que se lee que “en el primer día post operatorio la presidenta Cristina Fernández evoluciona favorablemente y sin complicaciones”.

El texto, firmado por el director del Instituto de Neurociencia de Favaloro, Facundo Manes, destaca que la mandataria “se encuentra con los parámetros vitales dentro del rango normal”.

“Su estado de ánimo es bueno. Hoy comenzó su dieta oral y continúa bajo estricto control médico”, continúa el parte médico difundido a los medios.

Según se conoció a través de la Secretaria de Comunicación del Gobierno argentino el próximo informe médico se dará a conocer este jueves en horas del mediodía.

La jefa de Estado de Argentina fue ingresada el pasado domingo con un cuadro de arritmia y cefaleas y le fue diagnosticado un “hematoma subdural crónica”, un coágulo en la cabeza producto de un traumatismo que sufrió el pasado 12 de agosto.

La aparición de una sensación de hormigueo en el brazo izquierdo de la presidenta Cristina Fernández impulsó nuevos estudios clínicos, cuyos resultados convencieron al equipo médico de la necesidad de realizar una operación para evacuar quirúrgicamente el hematoma.

Especialistas de la Fundación Favaloro explicaron que se trató de una intervención quirúrgica sencilla, que implica el drenaje de la sangre acumulada en la superficie del cerebro, con una o dos pequeñas perforaciones en el cráneo, de cinco a siete milímetros cada una, para luego introducir una cánula que permitirá el drenaje del líquido acumulado.

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