Congresistas de Brasil descartan propuesta de Rousseff sobre plebiscito

La mayoría de los partidos representados en el Congreso de Brasil consideró inviable que el plebiscito para una reforma política -propuesto por Dilma Rousseff en el contexto de recientes y masivas protestas populares- pueda efectuarse durante las elecciones programadas para 2014.

Henrique Eduardo Alves, presidente de la Cámara de los Diputados, anunció la imposibilidad de que el proyecto pueda ser aprobado a tiempo para entrar en vigor durante los próximos comicios, luego de reunirse este martes con los líderes de una amplia mayoría de los partidos que están representados en el Parlamento.

Salvo el Partido de los Trabajadores (PT), en el que milita Rousseff, y dos formaciones más, el resto de las fuerzas políticas descartó cumplir a tiempo los planes de la jefa de Estado.

El centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal socio del PT en la coalición de Gobierno, fue una de las fuerzas que más reticencias puso al proyecto.

El líder del PMDB en la Cámara, Eduardo Cunha, declaró este martes que la idea de votar el plebiscito antes de octubre fue “enterrada”, y esa es la fecha límite para que la reforma pudiera entrar en vigor en las elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo año.

Cunha propuso debatir con calma la reforma política y que la consulta se celebre dentro de un año, en simultáneo con las presidenciales de 2014, y así ahorrar gastos en los comicios.

Al rechazar el proyecto, los parlamentarios argumentaron que, debido al reglamento electoral, no queda tiempo hábil para celebrarlo en menos de tres meses.

Según la legislación brasileña, una comisión de la Cámara de los Diputados se encargaría de redactar las preguntas a la población, después el proyecto se tendría que aprobar en las dos cámaras legislativas y, una vez promulgado, se reservarían 70 días de debate antes del día de votación.

Alves anunció que la cámara baja decidió crear un grupo de trabajo para debatir la reforma política, que presentará sus conclusiones en un plazo “improrrogable” de 90 días.

La mandataria sugirió celebrar el plebiscito a raíz de las protestas que se extendieron durante junio por todo el país, con la mejora de los servicios públicos, el combate a la corrupción, cambios en el sistema de representación política, entre sus principales reivindicaciones.

Aunque la mandataria presentó la iniciativa, la decisión de convocar la consulta y la definición de su contenido son prerrogativas del Congreso, según marca la Constitución.

Rousseff propuso limitar el plebiscito a cinco grandes puntos: el financiamiento de los partidos y sus campañas, el sistema electoral, las suplencias de parlamentarios, las coaliciones partidarias y el voto secreto en el Legislativo. La oposición y algunos sectores oficialistas prefieren votar la reforma política en el Legislativo y someter luego el resultado a un referendo.

A pesar de la medida tomada este martes por el Congreso, el PT, el Partido Democrático Laborista (PDT) y el Partido Comunista de Brasil (PCdoB), mantuvieron en pie la intención de celebrar el plebiscito antes de octubre.

El líder del PT en la cámara baja, José Guimarães, afirmó que estos tres partidos pretenden someter el proyecto a votación en el Legislativo, para lo que necesitan recabar en pocas semanas 171 firmas de diputados.

Entre los tres partidos suman 128 legisladores, a los que tendrían que sumar la firma de otros 43 diputados, algo que aún consideran posible.

Guimarães afirmó que “hay tiempo hábil” para celebrar la consulta, y apeló al “recado de las calles” a favor de un cambio inmediato en la estructura política del país.

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