El pensamiento del “Ché” Guevara sobre la calidad y la excelencia revolucionaria

Continuando con las consultas de varios de los materiales publicados relacionados con el accionar del Che en la industria cubana en los primeros años de la Revolución, y reflexionar sobre estos desde la óptica de la gestión de la calidad y la excelencia revolucionarias, se considera que sus aportes y logros a nuestra cultura por la calidad en Venezuela son significativos.

El año 2013 con el slogan Las normas garantizan cambios positivos, distintas organizaciones a escala mundial celebraron el 14 de octubre el día mundial de la normalización.

Este artículo no hubiese sido posible sin los aportes del pensamiento del Comandante Hugo Chávez, entre ellos el contenido en el Programa Patria, los de Pepe Mújica, presidente de Uruguay, autores y especialistas como: Ángel Arcos Bergnes, Orlando Borrego, Vicente Martínez Llébrez, Luis Sábadi Castillo, Lázaro Manuel Borroto, Mayra Moreno Pino, Agustín Irulegui, Rosario Fernández Jaimanera, Tirso Sáenz, entre otros de universidades e instituciones como la Universidad de La Habana, Universidad de Holguín, Refinería Cienfuegos, Cupet, y la Oficina Nacional de Normalización de la República de Cuba.

Independientemente de que muchos aspectos aquí presentados responden a consideraciones de estos líderes y autores, y por ende probablemente no necesariamente será compartida por todos, los argumentos que la sustentan pudieran resultar útiles para los cuadros, ingenieros, especialistas, asesores, auditores, inspectores, líderes, trabajadoras y trabajadores en general en su desempeño cotidiano por el logro de la calidad y la excelencia revolucionarias.

Vale la pena recordar lo dicho por el presidente Chávez el mes de noviembre del año 2012 en el Consejo de Ministros: “Eficiencia Política y Calidad Revolucionaria”, y las reflexiones de ese hombre sabio como es Pepe Mujica, presidente de Uruguay, cuando nos dijo: “Tienen un país hermoso, un continente por desarrollar, si no pueden cumplir con ustedes, cumplan con sus hijos. El mejor homenaje a Chávez es recordar la importancia del trabajo, Venezuela tiene condiciones para ser una tierra milagrosa”.

PRECURSOR MUNDIAL

Hagamos ahora un poco de historia sobre el heroico Che. Después del triunfo revolucionario de enero de 1959, Ernesto Guevara, el médico argentino de la expedición del Granma, convertido por los azares de la guerra en estratega, guerrillero y comandante del Ejército Rebelde, inició una nueva etapa de su lucha revolucionaria al ocupar cargos civiles de dirección vinculados con la economía nacional.

El 7 de octubre de 1959 es situado al frente del Departamento de Industrias del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). El 26 de noviembre del mismo año simultanea esta responsabilidad con la de presidente del Banco Nacional de Cuba, actividad que él mismo calificara como prueba de fuego de la que saldría triunfante “el estudiante del primer año de Finanzas de la Universidad de la Revolución”.

El 23 de febrero de 1961 es designado ministro de Industrias, organismo creado para impulsar el desarrollo económico del país. El uso por el Che de las técnicas de dirección conocidas hasta ese momento fue realmente significativo. Un ejemplo de ello es una técnica introducida por el Che en este Ministerio, denominada Administración por Tareas Fundamentales (ATF), lo cual constituyó, sin lugar a dudas, una de las primeras aplicaciones de la hoy más conocida y sofisticada Administración por Objetivos (APO).

Hace más de 50 años, un 5 de septiembre de 1961, el Che Guevara, en su condición de ministro de Industria en Cuba, solicitó a la ISO la adhesión de la nación caribeña a esa organización internacional de normalización. El Che identificó rápidamente la necesidad de información técnica actualizada para enfrentar los retos a los que se exponía la recién nacionalizada industria cubana.

A partir de enfrentar el nuevo reto como ministro de Industrias, se intensifican sus preocupaciones y aspiraciones por el logro de la calidad en las producciones y servicios, las que sobre la marcha se irán materializando en importantes aportes e iniciativas. Borrego, haciendo un análisis integral en este sentido, plantea: “Puede afirmarse que el Che fue un precursor de lo que hoy se conoce mundialmente como calidad total y que tan profusamente se divulga en toda la literatura sobre el tema. Su labor no fue solo de defensa y divulgación acerca de la calidad, sino que se dio a la tarea de su organización, a nivel ministerial y de las empresas y fábricas, de todos los elementos necesarios que garantizaran la calidad en cada uno de los puntos del proceso productivo”.

A partir del ingreso de Cuba en la ISO, comenzaron a llegar normas y proyectos de normas internacionales y cartas circulares que demandaban la participación de los organismos nacionales para la aprobación de dichos documentos.

Cuba participó casi desde su ingreso en la ISO como miembro permanente en los Comités Técnicos de Productos Agrícolas, carga unitaria, tabaco, café, etc, y en 1966 fue elegida para ingresar por primera vez en el Consejo de la ISO para un período de dos años.

Sobre la normalización técnica, expresó que “… la normalización técnica es de todas las tareas del organismo la que tiene más importancia por lo que significa de consolidación, del salto de que hablábamos durante el año que acaba”.

En un discurso en la reunión de directores y jefes de capacitación de las empresas consolidadas y secretarios de Educación y Trabajo de 25 sindicatos, en La Habana, el 16 de marzo de 1962 reflexionaba: “… podemos extraer una conclusión muy importante, y es que dentro de la norma tiene que existir la norma de calidad y la norma no solo es cantidad, es calidad. Y entonces la obligación del obrero y de todos es producir tanto de tal calidad; si no produce tanto de tal calidad, no ha cumplido con su deber social”.

COMITÉS DE CALIDAD

El 20 de abril de 1964, al regresar de una Conferencia General de la Unctad, el Comandante Ernesto Guevara, en la reunión bimestral del Consejo de Dirección del Ministerio de Industrias, informó sobre su visita a Francia y Suiza a fábricas de instrumentos, de máquinas herramientas, electrónicas, de precisión y, entre otras cosas, destacó el énfasis tremendo que le daban a la calidad de los productos, planteando la necesidad de que nacieran en las fábricas cubanas los Comités de Calidad, tomando la experiencia internacional referida a los Círculos de Calidad, éstos debían servir de base al desarrollo de una batalla popular por la calidad. Sobre ello señalaba: “… nosotros no podremos salir al mercado en años, mientras no tengamos una alta calidad y presentación de nuestros productos… hay que dar una batalla popular por la calidad. Quizás formar comités de calidad en las fábricas, pero que no sean formales, sino sobre la base de que los Directores de Ramas tomen esto en sus manos. Que la gente escoja los compañeros de los comités… que nazcan de las fábricas los comités de calidad”.

A partir de ese momento surgieron los comités de calidad en un grupo de fábricas, entre las que, a manera de ejemplo, pueden mencionarse las Empresas del Vidrio, de La Habana y Ciudad Habana.

En el período 1986 -1987 se reiniciaron los esfuerzos por reactivar el movimiento de los comités como parte de la estimulación por la calidad. En el período de 1992 a 1995 comenzaron a reflejarse las consecuencias de los problemas objetivos y subjetivos relacionados con la crisis económica que enfrenta el país en la coyuntura del período especial, en las fuerzas que integran el movimiento de los comités de calidad por un lado y por otro por las insuficiencias en la conducción nacional por parte de organismos y provincias. Desde el segundo semestre de 1995 la Oficina Nacional de Normalización (ONN) junto con la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) tomaron medidas para detener la tendencia decreciente de los comités de calidad y hoy se observan significativos incrementos en este sentido.

“Recordemos siempre que la calidad no está reñida, de ninguna manera, con estas etapas de construcción del socialismo; recordemos siempre que nuestra obligación de productores, productores de una sociedad que se libera, es la de dar a nuestro pueblo lo mejor que podamos, lo mejor de nuestro esfuerzo convertido ya en productos de la mejor terminación y de la mejor calidad”.

Discurso en homenaje a trabajadores destacados, la Habana, 21 de agosto de 1962.

Los orígenes de la definición: “La calidad es el respeto al pueblo” se remontan al 9 de mayo de 1964 en la reunión bimestral del Ministerio de Industrias y sus detalles nos lo cuenta Borrego de la siguiente manera: El Che había recibido un conjunto de quejas por parte del Ministerio de Comercio Interior acerca de la pésima calidad de algunos productos, y había solicitado al ministro de aquel organismo que le enviara las muestras de aquellos productos para mostrárselos a los directores de empresas donde habían sido fabricados. Llegado el momento de la discusión sobre la calidad, la reunión se convirtió en algo “tragicómico”. El Che fue pródigo en su crítica al mal trabajo realizado por ciertas empresas.

Los conceptos tradicionales de calidad, tales como: satisfacer al cliente, cumplir con los requisitos, adecuación para el uso, etc, están enfocados esencialmente a lograr incrementos en la cuota de mercado de las organizaciones, es decir, producir con calidad para vender más y obtener más utilidades, sin embargo la calidad es el respeto al pueblo, además de no estar en contradicción con los objetivos antes referidos (fundamentalmente cuando se trata de productos y servicios para la exportación) se orienta fundamentalmente a profundizar en la conciencia de los trabajadores a todos los niveles para que cada uno en su puesto de trabajo haga lo mejor de sí por entregar productos y/o servicios que satisfagan a todos aquellos miembros de la comunidad a los cuales están destinados, es decir, al pueblo, constituyendo de hecho la definición socialista por excelencia de calidad. Otra definición significativa de su interpretación de la calidad es: “Seamos capaces de ofrecer el trato que reclamamos para nosotros mismos”.

Del análisis del pensamiento y de la práctica revolucionaria del Che se evidencia y destaca, en específico con relación al tema de la calidad, la concepción que de la misma realiza en su dualidad como parte del desarrollo de la producción material, y como elemento formador de conciencia; su quehacer asociado a la calidad en el Ministerio de Industrias en Cuba mostró cómo las ideas sobre su concepción y desarrollo evolucionaron y se fueron perfilando sobre la base del avance de la experiencia y las particularidades del proceso de industrialización del país; indudablemente que la solicitud por él realizada a la ISO para el ingreso de Cuba ofrece una medida de la importante valoración que ya en tan temprano momento concedió esta a la calidad, y resulta igualmente importante destacar el papel que concedió a la dirección empresarial como factor clave en la obtención de resultados con la calidad requerida, lo cual resulta un antecedente válido en la concepción de los actuales sistemas de gestión de la calidad, los cuales se basan en ocho principios, donde uno de ellos es el liderazgo.

MARÍA CECILIA OCHOA MEZA

  • La autora es especialista en sistemas integrados y profesora universitaria
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